En el sector mas refinado de Estocolmo, se encuentra el mercado de Östermalms (http://www.ostermalmshallen.se/). Es un bello edificio de obra limpia de 1888 donde se encuentran tiendas de delicatessen, muchas pescaderias y restaurantes.

Conseguí una venta de pescado que tenía langostinos de los mares asiáticos, vieiras gigantes canadienses… POr cierto, me encantó descubrir (como antigua peregrina de Santiago que me honro de ser) que los los suecos llaman a las vieiras «Pilgrim».

Para los que no lo sepan, la Coquille Sant Jacques (Jacques, Santiago, Jacobo, Giacomo, James…todos son el mismo) es el legado que el Camino de Santiago le dejó a la gastronomía mundial . La mayoría de los peregrinos de la Edad Media -período de mayor auge del Camino- venían de Francia y empezaban su peregrinación en la Tour Sant Jacques. Los peregrinos, por una razón que no ha quedado del todo clara, se identificaban colocándose una concha en el bordón. Se piensa que la costumbre inició con aquellos que, una vez concluida la peregrinación y encontrándose por las inmediaciones del Finisterre, compraban una concha ( Hay evidencia de que existían verdaderas ventas de conchas) de souvenir.

No tardó en convertirse en una señal identificatoria que además tuvo la utilidad práctica de servir de recipiente para tomar agua.

Siempre he pensado que esta explicación es insuficiente. La concha existe desde tiempo inmemorables en numerosas iconografías  y está relacionada con el concepto de Génesis, de creación… Uno piensa en la concha de la vieira y piensa en el nacimiento de Venus (de Botticielli).

Sea cual fuere el caso, las vieiras se han convertido en un alimento de lujo, muy apreciado en la cocina japonesa donde las consumen de la variedad gigante. Se venden a precios muy alto.

De la receta para la Coquille, conservo la de mi amigo Roberto Guedaly de quien no he sabido nada sobre el en años pero el solo recuerdo de este plato me trae a la memoria su fraternal amistad.

Visto que me disgregado – cosa habitual cuando se trata de hablar del Camino- recojo velas y retomo mi relato.

Nos quedamos comiendo en uno de los restaurantes del mercado donde nos comimos una riquísima sopa de camarones, salmón ahumado ,  eneldo, tomate y otros peces de estos mares helados que le daban un gusto muy especial. Además pedimos un salmón marinado cuya textura y sensación grasosa hacen que este pez comido en Escandinavia sea un placer único. Después de pasar la vida comiendo insípidos salmones de supermercado, descubro un sabor desconocido, profundo, que se mantiene en boca.

Pedimos un pastel de queso que nos vendieron como muy original y que resultó ser un buen quiche…

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