En el año de 1628, el barco Vasa, recién construido por el glorioso astillero sueco y bajo la dirección del rey Gustavo Adolfo,  zarpó del puerto de Estocolmo para hundirse a escasos  2 kilómetros de la costa.

Quizás por el bochorno que generó el humillante hundimiento, pasó al olvido. 333 años después y gracias a la terquedad de un hombre , el ingeniero Anders Fránzen,  logró rescatarlo  intacto.

Se hallaron incluso las velas dobladas, el equipaje de los tripulantes aún cerrado y.. las provisiones.

Es una oportunidad única de conocer las vajillas que se trasportaban a bordo, la alimentación que se llevaba para alimentar a la tripulación, las bebidas…Frijoles, pan, mucha cerveza (se prefería al agua al no dañarse…) y carne y pescados secos…


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