Acaba de llegar el frío, finalmente, a Europa. Hasta hace pocas semanas, sin embargo, el clima permitía ir cada fin de semana a alguna población del territorio tarraconense a presenciar la recolecta de las aceitunas, el prensado y extracción de los «aceites nuevos» ( de primera exprimida, l oli nou) y , por naturalmente, las catas de aceite.

El camp de Tarragona tiene muchas variantes de aceitunas si bien predomina una llamada arbequina, muy pequeñina y verde, de la que se extrae un aceite muy delicado, perfumado y con un discreto retrogusto a alcachofa. El aceite de Cambrils de denominación Siurana ha sido ganador de varios premios y este año, el de la Boella, recibió el premio del mejor aceite afrutado del año.

Pero todo este cuento es para introducirlos al tema en cuestión , central de este informe. Una vez instalados en este maravilloso territorio decidimos que debíamos tener nuestro propio olivo. No hay vida en el mediterráneo sin la presencia de un árbol de olivas. De modo que salimos en la búsqueda de un  árbol dispuesto a ser adoptado.  Ha decir verdad, fueron Ali y mi papá quienes encontraron el lugar donde vendían los árboles jóvenes, centenarios e incluso …milenarios ! Por supuesto, a más años…mayor el costo.

Escogimos  un lindo tronco nudoso, con cara de haber pasado ventoleras , soles calcinantes  y mucho riego a cargo de jabalíes y cabras. A los pocos días, ya estaba en casa, desnudito, sin una sola rama y con el recordatorio que se requerirían 2 años para que empezara a dar sus frutos.

Nuestro centenario olivo en flor
Nuestro centenario olivo en flor
Pasó el primer año y nuestro olivo se iba haciendo más grande y más fuerte: las ramas salían por todas partes fuertes y gruesas. Braulio ( perro) y Farinelli (gato) se encargado de sustituir los eventuales riegos de animales más salvajes y en la primavera, un año y medio después, esta fue la imagen que nos ofrecía nuestro amigo:

Seis meses después ya las flores habían dado paso a estas hermosas aceitunas negras:

Nuestras primeras aceitunas negras. Que belleza, ¿verdad?
Nuestras primeras aceitunas negras. Que belleza, ¿verdad?
Solo entonces me di cuenta que mi experiencia en recolectar y procesar aceitunas era cero menos cero.

De la recolecta se encargaron Ali y la nieta Emma, bajo la estricta vigilancia de Braulio ( no fuese el caso que se acercara algún animal salvaje …).

Le pregunté a mucha gente de la zona como debía prepararlas aceitunas en vista que no eran suficientes para mandarlas a exprimir y hacer aceite…

La información que obtuve fue la siguiente: se colocan las aceitunas en agua y se les cambia el agua todos los días por 9 días ( ya veo la cara de algunos: no son 7 días ni 10…son 9 días: hace tiempo aprendí a no poner en tela de juicio principios mágicos. Simplemente los acepto y al final todo funciona bien).

Sigo ( no me interrumpan…). Una vez lavadas se prepara una salmuera con

Los recolectores y el perro guardián
Los recolectores y el perro guardián
la siguiente receta: se coloca en agua previamente hervida la suficiente sal como para que , al introducir un huevo crudo ( con su cáscara, of course) éste flote y sobresalga una parte del tamaño de una moneda de 10 céntimos ( de euro, of course again…). Ante mi insistencia de un mayor rigor científico ( deformación profesional) se me dijo que correspondía aproximadamente a 7 partes de agua /1 de sal.

Herví el agua, la dejé enfriar y preparé la salmuera. Este fué el resultado:

La prueba del huevo
La prueba del huevo

¿Ven como las formulas mágicas sí funcionan?

Una vez despepitadas las aceitunas ( una por una…), las coloqué en los frascos estériles, agregué laurel, ajo, tomillo y orégano.

Esté fue el resultado final. Como debo dejarlas tres meses antes de probarlas ya les contaré el resultado…

Los frascos finales debidamente etiquetados
Los frascos finales debidamente etiquetados
Les nostres primeres olives...
Les nostres primeres olives...

2 comentarios en «Tiempo de aceitunas…»

  1. Que maravilla este articulo. Esta genial. Lo mejor son las etiquetas con las fotos del Nonno y Emma. Demasiado comicas. Como mi paladar no es suficientemente evolucionado para disfrutar el sabor de las aceitunas (no me piace), tendre que tomarles la palabra en cuanto al resultado.

    Abrazos,

    Alejandro

  2. Mira las vueltas que da la vida: seguro que nunca te imaginaste que con tu aceitunofobia te saldría una hija recolectora de aceitunas… Ya ves!

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