Mi amda Vichy...
Mi amada Vichy...

El tema del agua me ronda hace algún tiempo. En un evento de Slowfood hace unos añños atrás me encontré con “catas de agua”. En Europa, desde los tiempos mas remotos, se consumen aguas de manantiales naturales de donde se obtienen aguas con o sin gasificación natural y con diversas cantidades de minerales que les dan propiedades diferentes.

Desde que vivimos en Catalunya, nuestra agua es la Vichy Catalán. Se obtiene de las  fuentes del Caldes de Malavella, lugar al que se le conoce presencia humana desde el paleolítico. De época romana es el nucleo urbano y la estación termal. Se ubican al sur de Girona.

Es un agua con mediana gasificación natural (si bien el agua y el gas son recolectados separadamente y al enfriarse el agua se le reinjecta el gas), de alto contenido de bicarbonato ( lo cual es muy bueno para la digestión) , de alta mineralización pero baja en calcio y magnesio para la cantidad de minerales presentes. De modo que es un agua dura, de alta mineralización y alcalina.

Tecnicidades aparte, es un agua deliciosa. Leyendo el último libro de Carlos Ruiz Safón (“El juego del ángel”) hace mención a esta agua refieriendose a ella como la mejor!. Comparto su opinión.

Uno de los problemas es que cuando no la consigo ( como suele ocurrir fuera de Catalunya) sufro. Se acostumbra uno muy rápido a lo verdaderamente bueno….

PS: Un detalle simpático: las etiquetas son muy Art Nouveau. El año pasado se conseguían todavía las dedicadas a Gaudí. Las de este a Albeniz (nacido en Gerona)   y  en conmemoración a los 100 años de su muerte.

 

Les copio un artículo aparecido hoy en La Vanguardia sobre algunos mitos y realidades sobre el agua mineral. 

 

ENTREVISTA A PILAR VAQUERO

La Dra. Mª Pilar Vaquero durante la conferencia en el Aula Magna de Facultad de Farmacia de la UB
La Dra. Mª Pilar Vaquero durante la conferencia en el Aula Magna de Facultad de Farmacia de la UB

“El consumo habitual de agua mineral carbónica reduce los niveles de colesterol”
La investigadora del CSIC demuestra que el agua carbónica no aumenta la presión arterial

Marta Cuatrecasas | La Vanguardia, Barcelona | 21/04/2009

“El agua debe considerarse un alimento funcional que aporta nutrientes al organismo de las personas.” Con esta frase ha comenzado la Dra. Mª Pilar Vaquero su conferencia en la Facultad de Farmacia de la UB, dónde ha expuesto los últimos resultados de un largo estudio sobre los efectos del agua mineral carbónica. Después de diez años de investigación, la doctora demuestra que el consumo habitual de agua mineral carbónica no sólo reduce el colesterol, sino que no tiene efectos negativos en la presión arterial o en los huesos.

Una persona de más de cincuenta años que consume habitualmente agua carbónica y está al límite de ser hipertenso, ¿qué le diría?
El agua carbónica no tiene efectos secundarios sobre la presión arterial ni sobre el remodelado óseo ya que el bicarbonato sódico de esta agua no tiene nada que ver con la sal común, que sí incrementa la presión arterial. Por lo tanto, le diría que continúe consumiendo agua carbónica pues probablemente esta agua sea un componente más de su alimentación que le está protegiendo.

¿El agua es un alimento?
Sí, porque tiene diferentes nutrientes.

Tras diez años de investigación, ¿qué ha descubierto?
Los resultado señalan que el agua bicarbonatada, sódica y con gas carbónico disminuye la concentración de lípidos que circulan en la sangre después de la digestión.

¿Es decir?
El colesterol LDL, “el malo”, se reduce entre un 10 y un 15 por ciento al cabo de dos meses de tomar un litro de agua carbónica diaria.

¿Qué voluntarios eligió para llevar a cabo el estudio?
Mujeres posmenopáusicas y jóvenes con el colesterol al límite. En todos ellos, el colesterol total disminuyó considerablemente al cabo de dos meses.

Que aumenta la tensión, o que provoca retención de líquidos, son mitos que usted ha roto con este estudio, ¿por qué el agua con gas tiene tan mala imagen?
Yo creo que no es el agua con gas sino las bebidas refrescantes ácidas que tienen una cantidad enorme de calorías. Éstas son las culpables de muchos problemas de salud, como la obesidad. Nuestros estudios son sobre cómo la nutrición puede prevenir enfermedades. Si la persona está al borde de tener la enfermedad, el agua carbóninca puede mejorar su salud.

Es curioso como un alimento tan sencillo puede ser tan importante…
Absolutamente. Al principio creía que no obtendríamos ningún resultado pero ha sucedido todo lo contrario. Por eso es muy importante que sigamos investigando los alimentos de toda la vida porque son herramientas muy buenas para proteger nuestra salud.

Aún se debe hacer un estudio más profundo para poder decir con certeza que aumentar el consumo de agua carbónica puede curar una enfermedad.
No sabemos qué ocurre cuando aumentas el consumo de agua mineral carbónica pero tampoco creemos que sea imprescindible hacer un estudio ya que no es un agua que esté a todas horas en nuestras vidas. No creo que sea bueno alimentarse exclusivamente de esta agua, sino que hay que beber de todo. Las pirámides de alimentación, que comienzan a incluir el agua, recomiendan el consumo de dos litros diarios.

Mucha gente cree que hay que beber más.
Se le llama potomanía, o enfermo del agua.

¿Existe?
¡Claro! Los psicólogos y psiquiatras ya tienen constancia de esta enfermedad. La gente que va al gimnasio y va con la botella de agua a todas partes, o los que no paran de beber agua durante una conferencia…

Usted se ha bebido toda la botella durante su conferencia.
Lo sé, he bebido bastante…Cuando hablo, y encima sobre agua, me entra mucha sed. (risas)

¿Qué ha aprendido a lo largo de estos años de inmersión en el mundo del agua?
En primer lugar, he aprendido que hay que prestar atención al agua. El agua siempre ha sido el patito feo de la nutrición. También he aprendido a no tener ideas preconcebidas ni como consumidora ni como investigadora porque con la mente abierta descubres cosas que ni imaginabas. Se rompen muchos mitos aunque hay que tener cuidado con el mensaje que se difunde a la sociedad. No hay que obsesionarse con ningún producto porque, repito, hay que comer y beber de todo. La tercera cosa que he aprendido es que un alimento como el agua que a simple vista es tan sencillo, tiene muchos efectos en el organismo y es muy variada.

¿Variada?
Aguas finas (con pocos minerales), duras (cálcicas y magnésicas), de mineralización muy fuerte, alcalinas, etc.

Solan de Cabras, ¿por ejemplo?
Es un agua débil, intermedia, que muchos paladares toleran bien.

¿Cuáles son sus proyectos de futuro?
Seguir investigando. Me gustaría hacer un estudio más abierto, con distintos tipos de aguas salvo el agua del grifo que no es estable. En un futuro más inmediato queremos afianzar estos resultados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *