Todo empezó con un plato. Unos platos. 

Me compré unos platos bellísimos y quería inventar una receta para colocar en ellos…. Como diría mi padre: compro el botón y luego veo como consigo la chaqueta para colocarlo.

En fin. Tenía en la nevera 4 pequeños trozos de bacalao sin sal y un paquete de 6 bellas vieiras. 

Por una parte, preparé una versión libre del bacalao con uvitas. Cociné el bacalao en dos cucharadas de aceite de oliva. Lo pasé por el procesador de alimentos por pocos segundos (simplemente para picarlo en trozos pequeños). En la misma olla, sofreí unas ruedas de ajoporro y le agregué ají dulce venezolano disecado ( y pasado por agua para regenerarlo) más unas uvitas pasas. Preparé dos huevos duros y los troceé a la mezcla anterior. Pimenté. Coloqué una ración en una hoja de masa filo que cerré con una rama de una planta que tengo en el jar´dín que se llama curry ( y que nada tiene que ver con la especie homónima). Pasé por el horno hasta que la masa se puso crujiente y dorada. 

Serví los envoltorios de bacalao con una ensalada que preparé con : papaya, aguacate y queso de cabra ( del pastoso, no duro). Preparé una vinagreta con : aceite de sésamo, vinagre de mango, una cucharadita de pasta de tamarindo, una pequeña pieza de tamarindo caramelizado , salsa de pescado (asiática), una pizca de agua y aceite de sésamo. Licué hasta convertir en emulsión y agegué a la ensalada. Sobre esta apoyó las vieiras preparadas a la plancha con un poco de aceite de sésamo. 

 

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