En nuestro recorrido hacia el Perigord, nos paramos en Toulouse, una hermosa ciudad de bellos balcones y rincones encantadores.  Caminando de noche , nos topamos con el Mangevin un restaurante ubicado en la rue Pharaon y que aparecía en alguna guía como recomendado por su cocina local.

Fue sencillamente sensacional. Empezamos con una «ensaladita»  dicinamente aderezada con una viangreta de mostaza y cubierta de rebanadas de mi cuit de pura oca. Luego pedimos una selección de carnes que estuvieron acompañadas de una patatas a la sarladaise. Rematamos con una tarte citron ( esta última un poco decepcionante)

El dueño es simpatiquísimo, el local intimo y con buen ambiente.

Si pasan por Toulouse, no dejen de pasar por alli.


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