Falset anuncia la entrada a la tierra del Priorato. Su pueblo está orgulloso de ser el asiento de la más importante feria vinícola de la zona donde, durante tres días, el visitante tiene la oportunidad de probar los mejores caldos de esta zona DOC.

Cuando alguien llega al Priorato y se pierde por sus caminos, oliendo el perfume áspero de las viñas, tiene la sensación de que nada a cambiado desde hace dos mil años en esta remota tierra mediterránea. Hay pan, aceitunas y vino; por todas partes hay piedra mágica“.

Mauricio Weisenthal

El Priorato, tierra de monjes cartujos, es una tierra de perfumes embriagadores: lavanda, tomillo y romero arropan las vides para garantizarles protección de la plaga e impregnar sus pieles oscuras con aromas salvajes.

La escasa agua que cae del cielo y rueda cuesta abajo por las pendientes o costers es buscada por las largas raíces que abren su paso entre las lajas de licorella, la característica piedra de pizarra con vetas doradas que cubre las extensiones de sus laderas y que le dan al vino de esta zona su característico sabor mineral.

Sus frutos son más intensos dando paso a vinos poderosos.

Las principales cepas de la zona , la garnatxa y la carinyena, han estado presentes desde los más antiguos orígenes y están logrando nuevamente recuperar el espacio que habían perdido ante cepas foráneas, como el cabernet, syrah o merlot.  Estás quedarán para balancear un sabor nativo potente.

La marea humana puso en evidencia el hedonismo reinante en estos lados de la tierra ,  el placer de disfrutar con amigos el fruto del trabajo de los campesinos: es el triunfo de la convivialidad,  la alegría de compartir y hacer nuevas amistades con el vino como intermediario.

Abrazando el Priorato, se encuentra la zona DO del Montsant , que se cierra en forma de herradura dejando al Priorato en el centro.

Entre los grandes del Montsant, sobresale la bodega (celler) Capafons-Ossó, el fresco Etim de la proveduría de Falset.

Del Priorato, salta a la vista y al gusto el celler Clos Mogador  a cargo de René Barbier; el Gran Clos , la Conreria D´Scala Dei o el Buil y Giné, por tan solo mencionar algunos.

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