The End of OvereatingPienso que deberiamos pasar de pensar en  «pirámides alimentarias» a vernos en un constante péndulo de subidas y bajadas. Todos los días se publica una dieta. En el mundo, una parte de la población carece de alimentos y la otra come demasiado. Para el mundo occidental, el exceso enferma a millones: sal, azúcar, grasas…

Les copio la reseña del libro «The End of Overeating: Taking Control of the Insatiable American Appetite» de Davis Kesler.

SILLÓN DE OREJAS
Apetito irresistible
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO 12/09/2009

 

Una de las razones por las que me gusta Manhattan es que allí cabe a menudo la posibilidad de ser el más delgado en un autobús abarrotado de gente. La sensación de sentirse (por comparación con los que le rodean) con aspecto famélico es una de las más estimulantes que puede experimentar alguien obsesionado por su sobrepeso, aunque sólo dure lo que el trayecto entre, pongamos, Riverside Drive y Union Square. Los motivos por los que han llegado a ser tan gordos los gordos de esta ciudad es algo que preocupa a las autoridades sanitarias y económicas, que han visto dispararse el número de patologías y gastos médicos vinculados al sobrepeso. De la extensión de esa preocupación al resto de la sociedad es buen indicador la enorme bibliografía acerca de la obesidad y las dietas disponible en las librerías. Se diría que todo el mundo se va a poner a régimen de un momento a otro en esta ciudad en la que, por sólo unos centavos de más, le upgradúan (el verbo se lo oí a un hispano en un restaurante de comida rápida) a uno el plato que ha pedido hasta convertirlo en una espuerta de comida con la que no podría ni el renombrado Pantagruel. Uno de los últimos best sellers sobre la obesa epidemia es The End of Overeating: Taking Control of the Insatiable American Appetite, publicado por Rodale. Su autor, David Kessler, ha sido uno de los responsables de la Food and Drug Administration, la agencia estatal encargada de velar por la seguridad de los alimentos y medicinas que se comercializan en Estados Unidos. Allí se hizo famoso, entre otras cosas, por su denuncia de la manipulación de la nicotina llevada a cabo por algunos fabricantes de cigarrillos para hacerlos más adictivos. En su nuevo libro demuestra que la industria de la alimentación también recurre a prácticas semejantes para estimular psicológica y químicamente el deseo del consumidor y aumentar su «apetito» por determinados productos, provocando lo que denomina «sobrealimentación condicionada». El cóctel de sal, grasas, azúcares y condimentos de laboratorio se utiliza para fabricar alimentos «irresistibles» que, convenientemente publicitados, se convierten en objetos de consumo habitual de muchas familias modestas. Y cada vez se diseñan más alimentos que no hay que masticar: se tragan sin esfuerzo y sin la pérdida de tiempo que supondría triturarlos. Son agradables y sabrosos. Y engordan muchísimo. Leyendo el libro de Kessler he sentido envidia de los anacoretas: sentaditos ante su cueva mientras los cuervos (tal vez en forma de libro) les acercan el diario sustento.

1 comentario en «El péndulo alimentario»

  1. estoy deacuerdo contigo. Más ejercicio y menos pensadera, podría ser una buena solución a TANTA nuestra preocupader

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