Siguiendo la tradición establecida hace 3 años  cenamos en uno de los grandes para celebrar el cumpleaños de A.  Este año le tocó al recientemente premiado Celler de Can Roca (http://www.cellercanroca.com/PORTADA/intro.htm) , segundo mejor restaurante del  mundo. De modo que nos tocó fin de semana en Girona. 

Pertrechados con abrigos ( nos tocaron unos días pasados por agua) llegamos a un lugar realmente encantador. Nos recibió el Joan Roca, el chef, quien nos hizo visitar la cocina, que se encontraba en plena faena para luego pasar con el Josep Roca, el sommelier, a una impresionante cantina de vinos y alcoholados, todo un anuncio a lo que vendría. 

El restaurant es relativamente pequeño, con un hermoso bosque central que genera de inmediato paz y tranquilidad. 

El contacto con la naturaleza queda mas que claro con la presencia de unas bellas y lisas rocas de río colocadas sobre el inmaculado mantel blanco.  A partir de entonces se sucedieron los platos, cuyo denominador común fueron los ingredientes de territorio. 

Pedimos el menú de degustación acompañado de la degustación de vinos sugeridas por el Josep. Uno de  nuestros comensales no tomaba vino y fue consentido con una infinita cata de extraordinarias cervezas. 

Nuestros vinos incluyeron la entrada con Albert i Noya El Celler Brut D.O. Cava, Gramona III Lustros  D.O. Cava, Joh Jos Pum Sonnenuhr  V.D.P. Mosel, Colet Navazos D.O. Penedès, Ossian Vino de Tierra de Castilla y León, Nelin D.O. Qa Priorat, Dr Burklin Wolf Pechtein V.D.P. Pfalz, Carles Andreu Trepat D.O.  Conca de Barberá, Àn Vi de Terra de Mallorca, Idus Vall Llach D.O. Qa. Priorat, Pètillant Poirè Granit Eric Bordelet ( Normandie-Charchignè), Sol y Serena Garnatxa D.O. Empordá y Henriques and Henriques Malvasía Madeira.

Entre los ingredientes, cabe destacar el uso del ajo negro, que yo en lo particular conocía de mi viaje a Corea del Sur  pero que me enteré que se está produciendo en España. El plato de las gambas era una genialidad donde las patas se convertían en polvo al intentar morderlas. Era como ponerse un trozo de mar en la boca.

En definitiva, una experiencia sensacional. Una compañía maravillosa. 

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