Andoni L. Foto: Per-Anders Jörgensen.

En estos días escuché el quinteto para piano en Fa menor de Cesar Franck . Me sorprendió escuchar al presentador del programa narrar la anécdota sobre las reacciones airadas que generó este quinteto el día de su estreno. Franck le pidió a su amigo Camille Saint-Saens que interpretara la parte del piano. Éste no pudo asistir a los ensayo y y tocó a primera vista el concierto. A medida que avanzaba la pieza, la expresión de Saint-Saens se fue endureciendo. Al finalizar, se levantó indignado de la silla y abandonó la sala. Se sintió ultrajado. La esposa de Francks declaró a la prensa que aquel concierto había sido un «adulterio público». Incluso Liszt dijo la suya.


Es increíble los sentimientos que pueden aflorar al escuchar una pieza musical. Entiendo que estas reacciones ocurrieron en 1880 y que quizás por eso es difícil imaginar que unos sentimientos similares puedan suscitarse hoy en día al escuchar la misma pieza.

Pienso en ello al leer sobre la nuevo proyecto gastronómico-musical del chef vasco Luis Aduriz Andoni (http://www.mugaritz.com/contenidos/contenido.php?se=4&su=5&ap=0&co=1295530945&id=es).  Andoni está continuamente buscando nuevos lenguajes. De hecho, forma parte de la puesta en escena de la Fura del Baus del ‘La lamentable tragedia de Tito Andronico’ de William Shakespeare y que se llamó la ‘Degustación de Titus Andronicus’.

En este nuevo  proyecto, realizado con el músico Felipe Ugarte, se intenta identificar un universo sonoro que corresponda a cada plato. Estimular el sentido auditivo para que éste a su vez genere o magnifique sensaciones gustativas. Una verdadera metáfora sinestésica.

No me cabe la menor duda que debe ser una experiencia fascinante. Es una tarea poco fácil porque las conexiones individuales cerebrales son infinitas y variadas y los sentimientos que se generan serán muy diversos.  Seguramente hay sonidos que formen parte de un inconsciente colectivo y generen imágenes similares en muchas personas. Tendrán que recurrir a sonidos primigenios, a códigos universales.

Sea cual fuere el resultado, siento fascinación por la inquietud de Andoni. Es un dinamo que está continuamente generando energía para suscitar cambios en su entorno.

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